Reflexiones del vivir
No fueron los romanos quienes levantaron la cruz ni quienes mataron a Jesús. Fue algo mucho más profundo y más vigente: el miedo a perder el control, el ego que se resiste a transformarse, las estructuras que prefieren silenciar antes que cambiar, y el deseo constante de dominar a los demás. Eso es lo que sigue actuando hoy. Por eso la pregunta no es histórica, es presente: ¿cuántas veces más tiene que morir Jesucristo en la cruz por nuestros pecados? ¿Cuántas veces más vamos a repetir la misma violencia, la misma inconsciencia, disfrazada de fe? Hablamos de perdón, pero seguimos viviendo igual. Nos llamamos creyentes, pero evitamos la transformación real. Y mientras no haya un cambio profundo en la conciencia, no puede existir una civilización verdaderamente avanzada, solo una más sofisticada en sus contradicciones, en sus guerras y en su hipocresía. La repetición de la crucifixión como acto ritual, desprovista de conciencia, revela no la esencia del mensaje de Jesucristo, sino la per...








